Belleza
Entre sentimiento y emoción, inspirados también por los perfumes de autor
«¿Qué belleza salvará al mundo?», pregunta con ironía Ippolit al príncipe Myshkin, quien al parecer había expresado ese pensamiento en una ocasión anterior. Pero en el texto de Dostoievski no se nos da la respuesta. Podemos suponer que se trataba de una belleza espiritual, o quizá de una más carnal, sugerida por el sentimiento del protagonista hacia Nastasja. Así, esa belleza evocada en las páginas de la novela permanece indefinida. Al igual que la propia definición de belleza, que sigue siendo vaga precisamente porque es tan amplia, subjetiva e incluye sensaciones, emociones y sentimientos.
Un concepto en devenir
Para Umberto Eco, en su Historia de la belleza, esta es un concepto en devenir, sobre todo cuando se representa a través del arte. Sin duda, está ligada al placer de percibirla en las personas, en los objetos y en la naturaleza. Pero también se dice que una fórmula matemática puede ser bella, en su perfección y armonía, como la fórmula de Euler. Del mismo modo, la belleza se vincula al concepto de bondad. Como elaboración conceptual, pertenece por tanto a muchos ámbitos humanísticos: forma parte, de hecho, de la estética, la cultura, la psicología social, la filosofía y la sociología.
Multisensorial
Sea cual sea la definición que se le quiera dar, la belleza se experimenta a través de los sentidos cuando provoca una particular sensación de placer. Principalmente se percibe por la vista, pero en realidad todos los sentidos intervienen en una sucesión de percepciones. Por lo general, hay un sentido específico que procesa prioritariamente esta experiencia: como ocurre al escuchar una pieza musical, contemplar un cuadro, tocar una superficie sedosa o percibir un olor agradable. Pero también se experimentan combinaciones de sensaciones que, en conjunto, infunden un estado de plenitud y satisfacción.
El olfato
El sentido del olfato es el más arcaico, el más inmediato. Actúa directamente sobre el sistema límbico, generando reacciones rápidas, al tiempo que evoca experiencias perceptivas pasadas. Los olores inducen de hecho una respuesta sensorial inmediata, creando a menudo asociaciones con otros sentidos, e incluso activando involuntariamente su percepción. Así, un perfume puede evocar un color o un sonido que conservamos en la memoria más profunda: se trata del fenómeno perceptivo de la sinestesia. El poderoso sentido del olfato desempeña así un papel fundamental al estimular experiencias emocionantes y profundamente envolventes.
La belleza del perfume
¿Puede entonces el olfato hacernos percibir la belleza? Según Silvia Martinelli, perfumista y fundadora de Giardini di Toscana, sin duda sí. Silvia declara inspirarse en la belleza cuando crea un perfume en su laboratorio, en el corazón de la Toscana. «Vivo en un lugar rico en belleza, artística y natural. Una belleza que reconforta, inspira e impulsa a recrearla a través de experiencias olfativas».
Para Silvia, la belleza nace del equilibrio entre la naturaleza, generosa y vibrante, y la refinada creatividad del artista: «Admiro la belleza que se encuentra en los jardines toscanos, diseñados con sabiduría y sensibilidad, pero siempre en armonía con el paisaje que los rodea. Como en los jardines, donde la obra del hombre dialoga con el entorno natural, así también en los perfumes se encuentran esencias e ingredientes para dar vida a sugestiones y evocaciones de intensas emociones».
Pero la belleza no es solo estímulo y fuente de inspiración. El perfume realza la belleza de quien lo lleva, aviva su personalidad y su unicidad. «La escucha de una fragancia evoca recuerdos intensos y placenteros, estados de plenitud y despierta sensaciones», comenta Silvia. «Muchas veces he visto la satisfacción de quienes, al llevar un perfume, se han sentido plenos, más seductores, más valorados. Esa es también la belleza del perfume: enriquece nuestras percepciones y realza nuestra personalidad».
Vuelve entonces a mi memoria la pregunta sobre la belleza en la novela de Dostoievski, que ahora le planteo a Silvia. Les dejo imaginar su respuesta.
Sentir y sentirse la belleza
¿Piensan ustedes también que un perfume puede realzar la belleza y la personalidad de una persona? Compartan su experiencia.