Creatividad
La creatividad y la originalidad nos distinguen, también en el perfume.
¿Somos creativos por naturaleza o podemos estimular nuestra creatividad?
¿Esta capacidad cognitiva de la mente, capaz de definir y estructurar de una manera nueva experiencias y conocimientos, es un talento singular o una dinámica que puede inducirse?
Como sucede a menudo al intentar comprender los procesos humanos, se trata de una actitud mental compleja, estratificada y, sobre todo, dinámica. Incluso su propia definición es difícil: ¿una virtud capaz de generar novedad o una capacidad para descubrir conexiones inéditas entre objetos preexistentes? Quizá ambas cosas. Asimismo, en su significado más amplio, el término se asocia tanto a la experiencia técnica del inventor (homo faber, dirían los eruditos) como a la experiencia estética del artista (homo ludens). Sin duda existe un componente individual en esta capacidad, pero también se ha demostrado ya que determinados factores externos pueden estimular y orientar el proceso creativo. Y esto en todos los ámbitos de la actividad humana.
Un Día Dedicado
La Asamblea General de las Naciones Unidas está convencida de ello. En 2017, mediante la Resolución 71/284, designó el 21 de abril como Día Mundial de la Creatividad y la Innovación. La celebración de este día tiene como objetivo “sensibilizar sobre el papel de la creatividad y la innovación en la resolución de problemas y, por extensión, en el desarrollo económico, social y sostenible”.
Sin duda, la atención se centra en la creatividad en el ámbito tecnológico y económico, pero no se excluye su aplicación en el ámbito social y artístico. La iniciativa se plantea, por tanto, como una reflexión sobre el desarrollo original del potencial humano, tanto a nivel de la comunidad en sentido amplio como a nivel individual. Con un enfoque particular en las condiciones que deben promoverse para facilitar este proceso, es decir, inversiones en formación, herramientas y entornos adecuados.
Una Búsqueda Personal
La iniciativa de la ONU está dirigida sobre todo a quienes toman decisiones en el ámbito político y económico, pero se inserta en una conciencia cada vez más extendida: la importancia de desarrollar el propio potencial a nivel individual, a través de un camino de afirmación de la propia singularidad y de estímulo de la propia creatividad. Se trata de una convicción ya muy extendida y comprobada, que ya no es patrimonio exclusivo de los profesionales del proceso creativo, ya sean artistas o científicos. Ya sea que se siga un curso de escritura, teatro o pintura, la búsqueda de una manifestación personal y original se considera cada vez más un complemento importante de la propia experiencia.
La búsqueda de una forma de expresión es, por tanto, un objetivo sentido y perseguido, mientras que las modas dictan las pautas en las que inspirarse, o las referencias de las que alejarse para afirmar la propia singularidad. En todos los ámbitos.
La Perfumería Creativa
La denominada “artística” es precisamente el sector del mundo de la perfumería en el que la creatividad de quien imagina, compone y desarrolla una fragancia encuentra su aplicación plena y su razón de ser. Aquí, más allá de las modas y de los estudios de mercado, el talento y la sensibilidad de un nez parfumeur se expresan en un verdadero acto creativo, propiamente artístico. Pero ¿también puede considerarse un acto creativo llevar un perfume original?
Sin duda puede considerarse así, si se vive como una culminación y afirmación de la propia representación de uno mismo, es decir, como una extensión de la propia personalidad. Como la escritura o un retrato, cuando recogen en palabras o colores nuestro estado de ánimo y nuestras emociones más íntimas. Y esto vale especialmente cuando se experimenta una identidad olfativa específica, a través de una combinación inédita de fragancias, una superposición de notas en una armonía absolutamente personal.
El Arte del Layering
Silvia Martinelli, nez y fundadora de Giardini di Toscana, no solo crea fragancias, sino que también invita a experimentar combinaciones originales a partir de perfumes ya existentes. “Con el término técnico layering nos referimos a la superposición de diferentes perfumes sobre la piel, con el objetivo de crear un efecto olfativo único, dado por la combinación y mezcla de las características de los distintos productos. Es, sin duda, un momento creativo, personal y emocionante. Diría que es una expresión artística”. Pero, como toda forma de arte, que presupone conocimiento y técnica, el layering también debe interpretarse a través del estudio de las características y la estructura de las distintas fragancias, además de una cuidada selección de los productos y de sus dosis. “Existe un placer no solo al llevar un perfume, sino también en su búsqueda y experimentación. Desde luego, invito a probar. La satisfacción aumenta todavía más si, en este proceso creativo, seguimos los consejos de un experto y profundizamos en el conocimiento de las características de las fragancias que queremos utilizar”.
Crear un perfume
¿También vosotros habéis experimentado combinaciones originales de fragancias?
¿Os habéis apasionado por el arte del layering? Compartid vuestra experiencia.