Benessere olfattivo

Bienestar olfativo

Fragancias que curan y que hacen sentir bien

En su origen, los perfumes, y en particular sus materias primas, se consideraban elementos esenciales del arte médico; más tarde, en su interpretación más reciente, prevaleció su papel cosmético.

Hoy, importantes estudios científicos vuelven a considerarlos también por su valor terapéutico, hasta el punto de que los encontramos utilizados en los centros sanitarios más avanzados. Como en Estrasburgo, donde la facultad de medicina ofrece desde 2015 el Diploma Universitario de Aromaterapia Clínica, que define protocolos de uso de los aceites esenciales en el tratamiento del estrés, la ansiedad, los dolores crónicos, la pérdida de memoria y del olfato.

La experiencia clínica ha señalado además el uso de esencias aromáticas en el ámbito de las prácticas anestésicas, en quirófanos y en unidades específicas. Francia, cuna de la perfumería moderna, está a la vanguardia de estas experimentaciones: en el hospital de Angers, la terapia olfativa (aromaterapia) se practica en los servicios de medicina interna, neumología y ginecología. En Rennes, en el de hematología clínica, mientras que en Montpellier y Toulouse forma parte de los protocolos de cuidados paliativos. Las esencias aromáticas utilizadas, distintas según la patología, se administran tanto mediante difusión ambiental como por aplicación tópica e inhalación directa.

Estímulos olfativos

La OSTMR (Olfactory Stimulation Therapy & Memory Reconstruction) es una terapia que utiliza estímulos olfativos controlados para suscitar respuestas emocionales y reconstruir la memoria en personas traumatizadas. Desarrollada por la neuropsiquiatra y bioquímica francesa Olga Alexandre, se emplea en la rehabilitación del olfato y en el tratamiento de trastornos psicológicos.

A través del olfato tengo el inmenso privilegio de entrar en contacto con los demás a un nivel íntimo. De compartir sus dudas, sus angustias, su sensibilidad y su fragilidad.

El enfoque que propone hacia los pacientes es, de hecho, de tipo holístico, como ella misma nos cuenta:

intento aportarles un poco de luz, comprender sus emociones, sin olvidar nunca que no tratamos enfermedades, sino a personas enfermas.

Esta experiencia la ha transmitido también, como consultora, en la obra teatral de Antoine Neufmars presentada en la Bienal de Venecia en 2022 e inspirada en la recuperación de la anosmia, la pérdida del olfato causada por la Covid.

El perfume de los ángeles

Basado en estos principios está el proyecto de terapia olfativa humanitaria «Parfum des Anges», nacido en 2017 en el hospice infantil de Minsk, en Bielorrusia. La iniciativa se desarrolló en colaboración con la École Supérieure du Parfum de París para mejorar la calidad de vida de los niños con enfermedades terminales o en tratamiento oncológico.

También en Italia la aromaterapia, como práctica de cuidado complementario, empieza a extenderse en hospitales y centros de atención específicos. Es especialmente significativa la experiencia impulsada por la Associazione Sulle Ali ODV, que ha creado un programa de formación para el personal de la unidad de cuidados paliativos del hospital de Varese, con metodologías y protocolos específicos y bien probados.

Aromacología

Si la aromaterapia es la práctica basada principalmente en el uso de aceites esenciales y materias primas para el tratamiento o el alivio de patologías específicas, la aromacología, en cambio, estudia los efectos de los olores, en particular de los perfumes, sobre el comportamiento humano en un sentido más amplio.

El perfume, que en su versión moderna es la mezcla armónica de moléculas odoríferas naturales y de síntesis, conserva de hecho la capacidad de influir en el bienestar psicofísico y emocional de la persona que lo lleva. El proceso está siempre ligado a los estímulos que las percepciones olfativas ejercen sobre el sistema límbico. Una fragancia, por tanto, no solo puede resultar agradable, sino que puede inducir un estado de bienestar ligado a la activación de un metabolismo hormonal específico. Del mismo modo, la memoria olfativa, la más vívida entre los procesos cognitivos, puede evocar experiencias positivas y las sensaciones que las acompañaron.

Bienestar perfumado

Silvia Martinelli, nariz y fundadora de Giardini di Toscana, cree firmemente en los efectos beneficiosos de las fragancias que combina en su laboratorio:

desde nuestros inicios, como taller artesanal, siempre hemos entendido la creación y la propuesta de los perfumes como un camino de bienestar. Un bienestar, ante todo, personal, ya que las fragancias generan estímulos positivos en nuestro organismo; después relacional, porque contribuyen a la apreciación que despertamos en las personas que encontramos. El aspecto estético es una derivación; considerarlo como lo más importante es, objetivamente, limitante.

Para Silvia, las evidencias clínicas y los estudios refuerzan esta convicción que nace de la experiencia directa y personal:

cuando llevamos una fragancia activamos estímulos que provocan respuestas a nivel neuronal y la producción de hormonas específicas que inducen sensaciones positivas. Es igual de eficaz al percibirla en los demás. Tomemos, por ejemplo, un perfume con notas florales y almizcladas: en la salida pondría la peonía, después en el corazón flores blancas y rosas, y por último, en el fondo, almizcles y maderas. Así obtenemos una fragancia suave, reconfortante, que percibimos casi como un abrazo. Y esta armonía de notas nos hace sentir objetivamente bien.

Placer y bienestar en el perfume

¿Habéis recuperado también vosotros una sensación de bienestar al llevar un perfume en particular?

Regresar al blog